It’s A Gift (1934)

its a gift 01     It’s A Gift, rodada en 1934, pasa por ser una de las películas más celebradas de W.C. Fields y una de las mejores comedias del Hollywood clásico. Un filme en el que nos encontramos con la quintaesencia del cómico, una casi perfecta recopilación de un artista genial que setenta años después no sólo no ha perdido vigencia, sino que supone una bocanada de aire fresco a quienes se acercan por primera vez a su obra. El Fields que se ve en It’s A Gift es fruto de años y años de carrera, de perfeccionar su estilo en incontables actuaciones ante público, pero también posible gracias a un talento natural para el humor, y es que Fields podía divertir leyendo simplemente la guía telefónica. Aunque aquí le veamos en una de sus dos más típicos personajes, como padre de familia algo calzonazos (para su otro clásico personaje tenemos títulos como The Old Fashioned Way, You Can’t Cheat An Honest Man o Poppy, donde sus personajes son buscavidas de espectáculos itinerantes y su personalidad es más cercana a la del propio humorista) mucho del repertorio de Fields está presente en esta película: la afición a la botella, una familia opresiva, el uso de nombres estrafalarios, niños y perros como adversarios, patosos ayudantes que estorban más que otra cosa o un entorno social que no para de juzgarlo y ponerlo a prueba. Pero también hay una clara muestra de ese algo más que tuvo Fields en sus películas, de ese trasfondo que impregna su obra y que es su lado más humano, tan o más importante aún para entenderlo como artista y que encaja perfectamente con una de sus frases más recordadas y que le definen tanto en su faceta artística como personal: “cuando hay voluntad la prosperidad no puede quedar lejos”. Ese optimismo, ese deseo de progresar sin dejar de ser fiel a sus ideales, se refleja sobradamente en It’s A Gift, aunque en primera instancia se pueda reparar antes en lo más obvio, y que es el talento natural de Fields para la comedia. Su personaje, Harold Bissonette, es alguien absolutamente obstinado con hacerse dueño de su destino a pesar de no contar con el apoyo moral de su familia, pero que gracias a ese deseo innato de prosperar, de querer salirse con la suya, consigue su objetivo.

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De los cómicos del Hollywood clásico W.C. Fields posiblemente sea el más cercano al espectador, para muestra el hecho de que en una película como esta el vestuario de su personaje es similar al de cualquier vecino y que tenga los mismos problemas que podría tener el ciudadano medio. Su actitud puede ser por momentos apocada, malhumorada o despótica, pero también tiene sus momentos de dignidad y cercanía. No realiza nada especialmente heroico ni meritorio, más allá de salirse con la suya y conseguir su paraíso personal, que es poder estar a su aire y dedicarse a lo que más le gusta, como muestra esa última y reveladora escena, de la que se dice fue rodada en la casa que el propio Fields poseía en Hollywood por aquellos tiempos.

Por un motivo puramente matemático se podría encontrar la causa de la preferencia por este filme entre los seguidores W.C. Fields: la presencia del humorista en el metraje es probablemente mayor que en ninguna de sus otras películas. Por regla general mucho Fields es igual a más diversión, pero es que en It’s A Gift le tenemos, además de omnipresente, en un estado pletórico y totalmente inspirado, no sólo en cuanto a situaciones y líneas de diálogos hilarantes, también con un intenso y muy estudiado lenguaje corporal, lo que le diferencia de tantos otros humoristas de la gran pantalla, y es que es raro ver a Fields participar en alguna escena o plano de forma pasiva, e incluso en sus momentos más estáticos tiene tendencia a ser realmente expresivo. No le gustaba el recurso fácil del slapstick para entretener, y es que si su humor sigue vigente es por todo lo que tiene de cerebral y de ácida crítica de la condición humana. Otro punto muy importante en Fields, y que ayuda a entender la diferencia de aceptación entre su etapa en el cine mudo y el sonoro, es su voz y su particular dicción. A Fields hay que oírlo, buena parte de su actuación se basa en esa meticulosa y recargada forma de hablar que todavía se sigue imitando a día de hoy. Su voz, además de muy expresiva, cuenta con un amplio rango que le permite adaptarla a cualquier situación. Siempre suena convincente, ya sea en los momentos en los que su personaje tiene un comportamiento más humilde o más agresivo.

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It’s A Gift, comedia mitad familiar, mitad road movie, es una estupenda película muy bien estructurada, pero también contiene escenas que tienen mucho peso por sí solas y que pueden disfrutarse individualmente, y es que de hecho se exhibían en ocasiones como obras aisladas. Para muestra la que posiblemente sea la escena más recordada, no sólo de la película, sino de la carrera de Fields en general, y es su tentativa de usar el porche de su casa para dejar de escuchar a su mujer y poder dormir un rato, intento que es continuamente saboteado entre vecinos cotorras, niños armados con destornilladores, vociferantes vendedores de seguros, lecheros, fruteros y cosas que no se quedan en su sitio, todos los elementos parecen conjurarse para hacer su vida miserable. Esta escena, que había perfeccionado años atrás en los escenarios, por fin pudo tener una buena versión cinematográfica después de que Fields no quedara satisfecho con el intento que se incluyó en The Old Army Game, muy limitada por la ausencia de sonidos. Otra gran e impagable escena, situada en la tienda de comestibles del Sr. Bissonette, muestra al particular tendero zarandeado por un histérico demandante de naranjas chinas a la par que entra en acción el auténtico villano de la película, un tipo tan ciego y sordo como implacable con los productos del Sr. Bissonette. No a mucha más gente se le hubiera ocurrido usar a un discapacitado (el actor era invidente) para, según Fields, dar vida a un auténtico hijo de perra. Pero es que como decía el propio humorista: no hay comedia sin tragedia. También tenemos a Baby LeRoy, en su última película con Fields. Había expectación por ver como continuaba la rivalidad cinematográfica de la inusual pareja después de la famosa escena de The Old Fashioned Way, en la que el cómico le pega una buena patada en el culo al niño, algo que hay que ver para creer. La incomodidad que le producía al humorista trabajar con niños, algo que no se molestaba en ocultar, se agravaba por el hecho de que estaba convencido de que le robaban las escenas, pero ¿qué hubiera sido de Fields y sus seguidores sin todos esos críos que le atormentaron película tras película? A pesar de todo, muchas historias que se cuentan sobre el cómico y los niños durante los rodajes o en su vida real eran inciertas o muy exageradas, y de hecho Baby LeRoy, ya de mayor, reconoció que el Fields le había ayudado económicamente.

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Además de W.C. Fields en It’s A Gift tenemos la estupenda labor de Kathleen Howard como la señora Bissonette, incansable e irritante azote de su marido, al que fustiga verbalmente en cuanto tiene oportunidad. Jean Rouveror, que interpretó a su hija, llegó a It’s A Gift después de haber tenido que renunciar a participar en El Sueño De Una Noche De Verano por motivos contractuales después de haber sido seleccionada para el reparto del filme de Max Reinhardt y William Dieterle. Pensaba que no era precisamente progresar en su carrera pasar de una obra de Shakespeare en la que iba a poder seguir las órdenes de todo un Dieterle a actuar junto a un “borracho del vodevil”, pero pasados los años se dio cuenta de que en su momento le faltó lucidez para saber que lo que había estado haciendo en It’s A Gift con Fields era comedia y de que tuvo la oportunidad de trabajar con uno de los humoristas más geniales del siglo XX. Rouveror aseguraba que era Fields quien coreografiaba la mayoría del metraje y eran sus indicaciones las que tenían mayor peso, más que las del propio director de la película, Norman Z. McLeod. Muchas de las escenas y situaciones de It’s A Gift fueron mejoradas o perfeccionadas gracias a uno de los muchos talentos de Fields, y es que como improvisador con la cámara en marcha no tenía precio, consiguiendo sacar adelante lo que los guionistas no terminaban de pulir del todo, o mejorando lo que sus colaboradores ya habían dado por bueno, para sorpresa del equipo técnico y del reparto, que no dudaban que lo que solía cambiar Fields en esas ocasiones era para mejor.

La idea principal de It’s A Gift procedía del propio Fields y de material ya incluido en películas de su etapa en el cine mudo, como It’s The Old Army Game o The Potters, y, como fue habitual en su carrera firmó el guion original bajo pseudónimo, en esta ocasión Charley Bogle (en realidad un traficante del que había oído hablar), con objeto de sacar más dinero a los productores, a los que exigía no sólo pagar por un trabajo a alguien que no existía, también reclamaba otros pagos por “perfeccionar” él mismo esos guiones. En ocasiones esos carísimos y geniales guiones eran un montón de papeles con ideas generales, llenos de anotaciones y tachones, pero a Fields no le importaba demasiado la indignación de los productores, y es que el cómico tenía su propia ley y en Hollywood los pocos que se atrevían a enfrentarse con él solían salir perdiendo. Sólo hay que decir que era uno de los pocos artistas de Hollywood a los que se les permitía beber durante los rodajes y fue de los primeros en cobrar comisión de la taquilla de las películas en que participó.

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