W.C. Fields

 

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If I can make them laugh and through that laughter make this old world seem just a little brighter, then I am satisfied.

W.C. Fields

En el inicio del documental Behind The Laughter uno de sus amigos, Ed McMahon, cuenta que W.C. Fields ha sido uno de los mejores hombres hayan existido nunca, en el mismo programa se hace referencia a un comentario de todo un John Barrymore que afirmó que Fields era el mejor actor que había visto en su vida. Afirmaciones muy categóricas, pero una vez familiarizado con todo lo que hizo Fields deja de parecerlo. Un hombre al que la etiqueta de comediante se le queda corta. Cómico, actor, escritor o malabarista, un precursor en todo lo que acometió. Un hombre brillante, adelantado a su tiempo, inmortal. Cómico alternativo, políticamente incorrecto, la pesadilla de directores y productores, (como Mitchell Leisen, de quien se dice que tuvo un infarto provocado por Fields), todo eso sirve para definir a un artista, original e inimitable, que improvisando cuidaba hasta el mínimo detalle cada una de sus palabras, sonidos, gestos, aspavientos y todo lo que conforma a uno de los humoristas definitivos y a un hombre, como dice John Cleese, extrañamente adorable. Alguien que dotó a sus personajes de un lenguaje tan culto como extravagante, con un diccionario nutrido de su amor por la literatura y sus viajes por todo el mundo. Que se aseguró que en la mayoría de sus películas sus personajes no fueran algo con lo que él no hubiera estado cómodo, sólo la censura pudo pararle los pies, aunque más de una vez logró burlar al código Hays y salirse con la suya. Revisando sus películas no resulta muy difícil  ver mucho más que un cómico haciendo su trabajo y leyendo sus frases más célebres nos encontramos no sólo a alguien con un sentido del humor único, también podemos tener un acercamiento a una ideología muy clara y personal, una forma de pensar valiente e incisiva, que todo lo cuestionaba, con la sociedad en su punto de mira. En W.C. Fields y sus avatares en películas como It’s A Gift o You Can’t Cheat An Honest Man podemos ver su interpretación del ser humano, siempre hilarante pero vivo y con ganas de seguir adelante a toda costa, dispuesto a no dejar pasar la oportunidad de aprovecharse de cualquier listillo que se cruce en su camino, pero también de darlo todo por quien le ofrece lealtad. Alguien que trabajó con Fields describía sus películas como algo que trataban de un viejo horrible y que en realidad eran un instrumento para romper todas las normas posibles y molestar a todo el mundo. Es una buena forma de definir la obra de W.C. Fields, pero no la única, y es que la obra de los artistas de verdad pueden admitir varias lecturas. Hay quien puede quedarse en la superficie, con su supuesto odio por los niños o los perros, por las historias disparatadas (muchas no eran ciertas y en algunos casos él mismo contribuyó a darles vida), o por su alcoholismo, pero su obra y su personalidad están cargadas de optimismo, rebeldía y amor propio. Una de las pautas que más se repiten en sus trabajos en el cine y radio son los ataques a las clases altas, su inconformismo y su rechazo por los poderes establecidos, por lo que por todo eso y más, además de por su humor, su obra sigue estando vigente y relevante hoy día, siendo uno de los cómicos del Hollywood clásico que actualmente no sólo aguanta mejor el tipo, también es un faro que sigue iluminando los pasos para tantos y tantos cómicos actuales.

Este blog sirve como tributo hacia un hombre excesivo, que demostró que la realidad supera siempre a la ficción, que lo sacrificó todo por su carrera, en la que siempre se mantuvo fiel a sus ideales, triunfando en el vodevil, el teatro, el cine y la radio, sin dejar de ser él mismo en ningún momento.

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